La espía Marina Vega, 97 años de experiencia como caza-nazis.

Bienvenidos un día más amigos de MAD Experiencias a otra impresionante historia que tiene que ver con una espía española y mujer excepcional, Marina Vega.

Esta mujer, como otras muchas de nuestro país, se merecería aparecer en los libros de historia reciente más habitualmente; pero, mientras no se consiga, nosotros le dejamos desde MAD Experiencias un querido homenaje a esta nacida en Torrelavega, Cantabria en 1923, como una de las espías más interesantes de la historia reciente de España. Audaz mujer antifranquista, en una entrevista que se la hizo se definió como,

“Masona, Republicana, Roja y a mucha honra”

Marina Vega, 29/06/2008. El País

Esta increíble mujer cuyo padre era director de prisiones durante la República, y su madre empleada del Gobierno republicano, sufrió la terrible experiencia de la Guerra Civil Española, y a muy temprana edad fue enviada por sus padres a Francia con unos familiares que allí vivían, lugar en el que estuvo residiendo durante parte de la II Guerra Mundial.

El nacimiento de la espía.

A los 14 años esta joven mujer decide volver a España decidida a buscar a sus padres, los cuales encuentra, pero en unas condiciones terribles; su padre había sido detenido y encerrado por un delito consumado de masonería y condenado por ello a 16 años de prisión, y su madre, debido a esta experiencia, había caído en un estado de depresión del que no pudo recuperarse por culpa del trauma.

Tras esta experiencia, y completamente destrozada, decide irse a vivir a León en dónde entrará en contacto con el Servicio Secreto Francés (Deuxième Bureau Francés) para los que se convertirá en una mujer de gran relevancia; en ese momento buscaban una mujer española, no fichada, que se moviera con libertad y hablara francés, características todas ellas que cumplía a la perfección nuestra protagonista.

Desde el momento que acepta el encargo se integra en la filas de se pone a disposición de la Resistencia Francesa como espía, entrando con 17 años en la red española de las Fuerzas Francesas Libres, al servicio de Charles de Gaulle, siendo enviada a la frontera hispano-francesa en los Pirineos, en la que entre 1942 y 1944 hará de enlace y corresponsal de documentos, dinero y personas, huyendo del infierno que los nazis estaban provocando en el conquistado territorio francés, ahora convertido en la Francia de Vichy, estado títere del Reich Alemán.

Buscaban una mujer española, no fichada, que se moviera con libertad y hablara francés

Todas aquellas personas que escaparon eran curiosamente sordomudos, ya que, como ella misma cuenta, siempre llevaba un documento de mujer acompañante para sordomudo a nombre del que intentaba escapar del horror y así no ser descubiertos por su acento.

Su periplo acabará el día en el que es capturada por la Segunda Bis, una facción del ejército franquista español que se encargaba de buscar, perseguir y reprimir los restos de la República y movimiento subversivos que buscaban desestabilizar el nuevo Régimen autócrata de Franco.

Estos momentos según el relato de la propia Marina Vega será una de las experiencias más terribles que vivirá; durante su periodo en prisión relata cómo sus compañeros, y ella misma, sufrieron torturas y encierros que nos volverían locos al más cuerdo de nosotros, llegando a relatar como varios de sus compañeros usaron las pastillas de cianuro que llevaban consigo para acabar con su suplicio; o el caso de uno de esos espías, que al no tener dicha “salvación” no se le ocurrió mejor solución que matarse a cabezazos contra la pared de su minúscula celda.

De espía a caza-nazis.

La espía Marina Vega a los 17 años.

uno de ellos, que al no tener dicha “salvación” no se le ocurrió mejor solución que matarse a cabezazos contra la pared…

Aun así, Marina sobrevivió a este experiencia y al acabar la II Guerra Mundial y ser desmovilizada por el Ejército Francés decide buscarse un nuevo oficio a la altura de sus cualidades y motivaciones; de esa manera, entre 1945 y 1950 pasa de espía a ser una caza-nazis de todos aquellos individuos que habían conseguido escapar de los Aliados al acabar la Guerra.  Muchos de ellos habían utilizado como vía de escape la España franquista de entonces para refugiarse en Latinoamérica.

Marina Vega fue la única espía española que participó activamente con el Servicio Secreto Francés. Actualmente reside en Madrid, ciudad en la que se homenajea su brillante trayectoria con una calle y una travesía que llevan su nombre en la capital, en el barrio de Usera.

¡Si quieres conocer más historias cómo esta sobre espías españoles durante la Guerra Civil Española y las Guerras Mundiales no te pierdas nuestra Experiencia Servicio Secreto Español, en donde recorreremos Madrid descubriendo juntos muchas aventuras más!

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