León V de Armenia y…¡de Madrid!

Un día más nos calzamos las zapatillas de pasear por Madrid en MAD Experiencias y marcamos rumbo hacia el sur de la ciudad, concretamente nos dirigimos al suroeste. Ya aquí, y si prestamos atención en nuestro paseo, podemos encontrarnos con un modesto rincón ubicado entre el Parque Cerro Almodóvar y la Vía Carpetana, en pleno barrio de Aluche. Estamos hablando de la calle León V de Armenia. Esta vía homenajea a uno de los personajes más peculiares y desconocidos de Madrid. La curiosa historia que protagoniza este personaje nos lleva hasta su tierra natal que como su propio nombre indica, es Armenia.

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Nos vamos al siglo XIV

Corría el año de 1375 cuando los mamelucos egipcios destronaron al bueno de León y el rey sin reino, no se quedó parado e intentó por todos los medios recabar apoyos y fuerzas para recuperar el trono. Embarcado en esta empresa, las vicisitudes de la vida le condujeron hasta nuestra ciudad, en la que ejerció, entre 1383 y 1391, como único señor feudal de la historia de la Villa.

Pero vamos a centrarnos un poco en los antecedentes de León y de su propio reino para entender este curioso pasaje de la historia de Madrid. Todo comienza en el siglo XI, momento en el que los armenios huían del avance de los turcos selyúcidas y se refugiaron en la costa meridional de la actual Turquía, bajo la protección del Imperio Bizantino, punto en el que fundaron el Reino Armenio de Cilicia. Acababa de nacer la Pequeña Armenia, que mantuvo su independencia durante casi 300 años, en los que, enarbolando la bandera del cristianismo como rasgo de identificación nacional, se implicó en las grandes Cruzadas occidentales de los siglos XII y XIII.

Las Cruzadas provocaron que numerosos aventureros de la fe de la Cruz, llegaran a tierras armenias en su paso hacia Tierra Santa. Una de las familias que arribaron allí fueron los Lusignan, una poderosa familia feudal del Poitou francés y de la que se decía -según las leyendas de la época- que eran descendientes del hada Melusina, mitad mujer y mitad serpiente. Entre aventuras y desventuras, la gala familia se convirtió en Reyes de Chipre y Jerusalén a finales del siglo XII, hasta que en 1341 uno de sus vástagos, Guido de Lusignan, se alzó con el trono de Armenia como Constantino II.

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Las Cruzadas provocaron que numerosos aventureros de la fe de la Cruz, llegaran a tierras armenias en su paso hacia Tierra Santa

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León V

Pasarían unos años y dos Constantinos más hasta que apareciera en el escenario el protagonista de hoy, León V. Como legítimo heredero, León fue coronado en septiembre de 1374, cargo que ostentó un muy corto período de tiempo ya que tan solo seis meses después, aproximadamente, la huestes mamelucas del Soldán de Babilonia –tal y como hacían llamar las fuentes castellanas al sultán mameluco de Egipto- tomaron la capital del reino, Sisi, y convirtieron a León V en el último rey de la historia de Armenia.

León V, que en aquel momento contaba con 32 años, fiel a sus principios religiosos  se negó a apostatar, lo que le hubiera permitido conservar el trono, y propició su trasladado como prisionero a El Cairo. Ya en Egipto contactó con algunos de los peregrinos que viajaban a Tierra Santa para hacer llegar un mensaje de ayuda a los príncipes cristianos. Después de acudir a Pedro IV el Ceremonioso de Aragón, los emisarios de León V consiguieron llegar al rey castellano Juan I, quien se comprometió a interceder por él ante el Soldán y a enviar una comitiva para liberar al monarca armenio.

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Pedro IV el Ceremonioso

Después de acudir a Pedro IV el Ceremonioso de Aragón, los emisarios de León V consiguieron llegar al rey castellano Juan I

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Sería en septiembre de  1382 cuando León V fuese liberado, momento en el que inició un periplo por diversas ciudades de la cristiandad: Rodas, Venecia, Avignon (sede del antipapa Clemente VII) y Barcelona. El objeto de su recorrido era el de recabar los apoyos materiales necesarios para reconquistar su Reino. Desafortunadamente para León su propósito no obtenía frutos y continuó su viaje hasta el interior de nuestras tierras. A mediados de 1383, su peregrinaje le llevó a Badajoz, ciudad en la que se entrevistó con el rey de Castilla Juan I gracias a la ayuda de su cómplice e intérprete Juan Dardel (León desconocía completamente cualquiera de los idiomas de la Península), monje franciscano francés que había sido su principal valedor durante el cautiverio en El Cairo.

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Concesión feudal

Las diligencias con el rey castellano fueron tan frustrantes como las anteriores, pero al menos fue compensado con una concesión feudal muy particular que nos lleva hasta el mes de  octubre de 1383. Sería en ese momento de la historia en el que  las campanas de la Iglesia de San Salvador -situada frente a la actual Plaza de la Villa- convocaron de forma extraordinaria al Concejo de Madrid. El motivo de la convocatoria no sería otro que el de anunciar la sorprendente decisión de Juan I de conceder a León V (según se lee en la Crónica del canciller Pedro López de Ayala) el señorío sobre la Villa de Madrid, «para en toda su vida (…) con todos sus pechos e derechos e rentas«. La donación incluía, además, las localidades de Andújar y Villarreal (actual Ciudad Real), con sus respectivas rentas, y una pensión de 150.000 maravedíes.

Como nota curiosa actual os comentamos que en la calle Mayor 81, junto al conjunto histórico de la Catedral de la Almudena y del Palacio Real, se halla desde septiembre de 2010 la Embajada de Armenia. La que fue antigua república soviética solo ocupa una pequeñísima parte de aquel reino que en el año 301 se proclamó el primer Estado confesional cristiano de la historia, una década antes de la conversión del emperador Constantino.

Y es que, amigos de MAD Experiencias, Madrid y su historia nunca dejan de sorprendernos; cuanto más investigas, más gratas sorpresas te encuentras entre las crónicas.

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