Si alguna vez has paseado por Madrid y te has cruzado con una cruz octogonal de ocho puntas en algún edificio, es posible que sin saberlo hayas pasado por un antiguo enclave de la Soberana Orden de Malta. Este grupo, conocido oficialmente como la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta, tiene una historia fascinante que mezcla religión, caballería y asistencia humanitaria. Vamos a hacer un recorrido por sus huellas en la capital y descubrir algunas de sus historias más sorprendentes.
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De los hospitales de Tierra Santa a la conquista de Toledo
La Orden de Malta nació en Tierra Santa en el siglo XI, originalmente con una vocación hospitalaria: ayudar a los enfermos y peregrinos que viajaban a Jerusalén. Con el tiempo, se transformó en una orden militar para la defensa de los lugares santos, luchando en las Cruzadas y consolidándose como un poder importante en el Mediterráneo.
En España, su llegada se remonta a la Edad Media, cuando las órdenes militares comenzaron a establecerse en la Península tras la Reconquista. En la actual Comunidad de Madrid, los caballeros de la Orden de Malta se instalaron en los dominios del antiguo Reino de Toledo, una zona clave para la expansión cristiana. La reina Urraca de León y su hijo Alfonso VII patrocinaron su establecimiento, concediéndoles tierras y señoríos para que los caballeros las poblaran, administraran y defendieran. Estas concesiones no estuvieron exentas de conflictos, ya que a lo largo de los siglos los vecinos y otras órdenes religiosas les disputaron varias posesiones.
Humanes de Madrid: un feudo de la Orden de Malta
Uno de los territorios más importantes de los sanjuanistas en la región fue Humanes de Madrid, un municipio al sur de Fuenlabrada. En 1193, los caballeros adquirieron esta villa agrícola y ganadera pagando 714 maravedíes al conde Fernando Nuño de Lara. Con el tiempo, construyeron allí una iglesia propia y una casa tercia, un edificio de almacenamiento y administración similar a los que aún se conservan en Andalucía. Estas casas solían tener una estructura de dos plantas, muros de sillería y un gran patio central, que servía tanto para alojar a los comendadores como para gestionar los bienes de la Orden.
Además, en Humanes existió una fragua propia y una posada para viajeros y peregrinos, ya que una de las misiones principales de los caballeros de Malta era brindar asistencia a los viajeros.

Fue elegido Gran Maestre en 1601, decidido a realzar el prestigio de la Orden.
La Posada de Malasaña: un legado oculto en pleno centro de Madrid
Uno de los pocos edificios que aún conserva su vinculación con la Orden de Malta en Madrid se encuentra en pleno barrio de Malasaña, en el número 20 de la Corredera Baja de San Pablo. Sobre su dintel, todavía se puede ver un escudo blasonado de la Orden de Malta, con la icónica cruz de ocho puntas y una corona real. Se cree que este edificio, catalogado y protegido por el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), fue originalmente una hospedería de la Orden para dar alojamiento a peregrinos y enfermos.

«Uno de los pocos edificios que aún conserva su vinculación con la Orden de Malta en Madrid se encuentra en pleno barrio de Malasaña, en el número 20 de la Corredera Baja de San Pablo. Sobre su dintel, todavía se puede ver un escudo blasonado de la Orden de Malta, con la icónica cruz de ocho puntas y una corona real.»
La historia de este inmueble es una auténtica montaña rusa. Construido en el siglo XVII, el edificio sobrevivió a la Guerra Civil Española, sirvió de vivienda para la madre de Antonio Machado y terminó en manos del Ayuntamiento de Madrid en 1991. Sin embargo, durante más de 20 años quedó abandonado, hasta que fue okupado por el colectivo Patio Maravillas, que lo convirtió en un centro social y cultural. La presión vecinal evitó su demolición y, aunque finalmente fue rehabilitado para viviendas privadas, sigue siendo un testimonio de la presencia de la Orden en la capital.
La Catedral Castrense: el último refugio de los caballeros en Madrid
Aunque la Orden de Malta ya no tiene una presencia militar, su estrecha relación con el Ejército español ha dejado un legado importante en la Catedral Castrense de Madrid, ubicada en la Calle del Sacramento, muy cerca de la Plaza de la Villa. Este templo del siglo XVII, obra de Bartolomé Hurtado, es un punto de referencia para la Orden, ya que en él celebran su Capítulo General y otras ceremonias oficiales. Si te fijas bien en su fachada, verás una gran cruz de Malta decorando la entrada.
El interior de la catedral es un auténtico espectáculo barroco, con una nave cubierta por una bóveda de cañón y frescos de los hermanos González Velázquez. Además, alberga una reliquia impresionante: la lanza noble de Marco Emilio Régilo, datada en el 204 a.C.
De caballeros a diplomáticos: el presente de la Orden de Malta
Hoy en día, la Orden de Malta sigue existiendo, aunque sin ejército ni territorios propios. Tras ser expulsados de la isla de Malta por Napoleón en 1798, la Orden se convirtió en un estado soberano sin territorio, con sede en Roma y estatus diplomático reconocido en más de 120 países. En la actualidad, su misión es humanitaria, con hospitales, centros de asistencia y programas de ayuda a refugiados y personas en riesgo de exclusión social.
En España, la Orden de Malta gestiona varias fundaciones y proyectos solidarios, además de seguir manteniendo su vínculo con la Casa Real y el Ejército. En 2015, el Gran Maestre de la Orden visitó a Felipe VI en el Palacio Real, en una muestra del reconocimiento que la monarquía española sigue otorgando a la Orden.
Siguiendo la cruz de Malta por Madrid
Si después de leer todo esto te ha picado la curiosidad y quieres seguir los pasos de los caballeros de la Orden de Malta en Madrid, aquí tienes un recorrido que puedes hacer por tu cuenta:
- Corredera Baja de San Pablo, 20 – Observa el escudo blasonado de la Orden en la fachada.
- Catedral Castrense, Calle del Sacramento – Un templo con historia y vinculación con los sanjuanistas.
- Humanes de Madrid – Si te animas a salir del centro, puedes visitar esta localidad donde la Orden tuvo una gran influencia.
Cada vez que veas una cruz de ocho puntas en Madrid, recuerda que ahí hubo un trozo de la historia de los caballeros de Malta. Su legado, aunque no siempre visible, sigue presente en la ciudad, esperando a ser descubierto por los más curiosos.
La historia de la Orden de Malta en Madrid es un testimonio de cómo el pasado sigue vivo en el presente, oculto en fachadas, callejuelas y edificios centenarios. Así que la próxima vez que camines por la ciudad, abre bien los ojos: puede que estés pisando el mismo suelo que los cruzados de Jerusalén recorrieron hace siglos.
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