Las leyendas mágicas del Palacio Real de Madrid

Muchas son las leyendas que adornan nuestra ciudad de Madrid pero sin duda, algunas de las más desconocidas son aquellas que ven como centro el Palacio Real actual, el antiguo Alcázar y el entorno más cercano a ambos.

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El oso desaparecido

Todo empieza en el siglo XV con la llegada Juan II de Castilla a Madrid. Cientos de rumores y cuentos corrieron en la época pero el que más pavor causaba a los que por allí dirigían sus pasos, fue el del fantasma embozado del Campo del Moro y del oso desaparecido. Dicen que el rey Juan II, pobre de carácter y fácilmente influenciable, fue recibido por los madrileños con los brazos abiertos. En honor a su llegada, parece ser que se le obsequió con un osezno y las labores de un domador venido de tierras húngaras, que fueron instalados en el Campo del Moro. El adiestrador del pequeño plantígrado enseñó de modo cruel al pobre animal sus piruetas y cabriolas a mayor divertimento del monarca. El oso, harto de los malos tratos,  una noche, una noche oscura y negra como ala de cuervo, se escapó de su jaula y al día siguiente desapareció, como por arte de magia, su domador. Era en las noches de luna llena cuando los centinelas contaban que se oían pisadas, gruñidos de bestia y gritos humanos. Muchos fueron los que aseguraron haber visto entre los árboles las sombras de un gran animal corriendo y una persona que huía de sus fatídicas garras.

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Duendes, brujas y fantasmas

Dicen y cuentan que los terrenos situados entre la cuesta de San Vicente y San Francisco El Grande, estaban habitados por brujas, duendes y fantasmas, que empezaron a manifestarse durante el reinado de Alfonso VI y la reconstrucción por parte del Emperador Carlos I del que se siguió llamando Real Alcázar de Madrid, en 1537. Apariciones y jugarretas a los que allí trabajaban se sucedían, ya que los madrileños de la época contaban que se había perturbado la paz de sus moradores y muchos fueron los que perdieron su vida en los trabajos de la construcción del palacio.

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Dicen y cuentan que los terrenos situados entre la cuesta de San Vicente y San Francisco El Grande, estaban habitados por brujas, duendes y fantasmas

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El exorcismo de Carlos II

Conocido es el episodio de Carlos II el Hechizado, que fue sometido a un exorcismo en Palacio en 1698. Se llegó a asegurar que el monarca fue embrujado, cuando tenía 14 años, con un chocolate en el que se diluyeron los sesos de un muerto. Se atribuyó el hecho a su madre, que habría sido ayudada por su valido Valenzuela, el duende. Y es que ya por esos años, se hablaba de un duende que recorría las estancias de Palacio asustando a propios y extraños. Pero como suele ocurrir con muchas leyendas e historias antiguas, en esta ocasión terminó con nombre y apellidos, pues el susodicho duende burlón pudo ser un confidente sigiloso de María de Austria. Apresado finalmente, convirtió su vida en una leyenda de espías.

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El exorcismo de Carlos II

 

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El fuego misterioso

Sin embargo el hecho más relevante tuvo lugar el día de Nochebuena de 1734, mientras el primer Borbón español y rey, Felipe V, pasaba las fiestas en el Palacio del Buen Retiro. Se dice que este acontecimiento vino provocado por las ánimas que habitaban el lugar al haber visto alterado su merecido descanso…

Un misterioso e inesperado fuego comenzó a devorar los gruesos muros del Alcázar y las llamas destruían para siempre pinturas y objetos de gran valor. Cuentan las crónicas que cuatro días duró el virulento incendio y, según relataron testigos y presentes, muebles y cuadros eran arrojados por las ventanas al no ser posible sacarlos por las puertas. Afortunadamente  se salvaron grandes telas de maestros, que  a día de tenemos oportunidad de admirar en nuestro querido Museo del Prado. Si prestamos atención, aún hoy podemos observar los efectos de este incendio en el retrato ecuestre del Emperador Carlos V en la Batalla de Mulberg, de Tiziano.

Como consecuencia inmediata de este devastador fuego,  Felipe V encargó en 1735 erigir el palacio “más grandioso del mundo”, según sus propias palabras, sobre las cenizas del Alcázar. Como medida de precaución ante nuevos incendios, se dio la orden de que la nueva construcción fuera realizada en piedra, tal y como podemos contemplar en la actualidad.

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Se dice que el incendio vino provocado por las ánimas que habitaban el lugar al haber visto alterado su merecido descanso…

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El resultado fue que las habitaciones del palacio, todas abovedadas, exigieron tal espesor de los muros para el contrarresto y soporte de las bóvedas que alcanzó en la planta baja los cuatro metros. Comienza entonces una remodelación iniciada por Filippo Juvara y seguida por Juan Bautista Sachetti y Ventura Rodríguez que no está exenta de leyendas. Durante su construcción, algunos aseguraban y juraban haber visto con sus propios ojos a fantasmas y demonios que trepaban por sus muros aún por concluir, ante el asombro y miedo de los que allí prestaban sus trabajos.

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Espíritus maléficos y sueños premonitorios

Pero no solo fueron rumores los que alimentaban la edificación. Una desafortunada racha de accidentes de trabajadores del palacio, se achacó a espíritus maléficos que, hartos de la presencia de extraños,  empujaban al vacío a aquellos pobres hombre. Ante estas manifestaciones del maligno, Felipe V decide realizar un exorcismo.

También entró en juego Isabel de Farnesio, esposa del monarca y que tenía fama de mujer supersticiosa. Se cuenta que tras una espantosa pesadilla en la que veía cómo un terremoto asolaba Madrid, mandó retirar todas las estatuas de las balaustradas y colocarlas en la plaza de Oriente. Quiso así poner a salvo su vida de una premonición en la que moría aplastada por una gran estatua.

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Voces y ruidos

Al finalizar las obras, y para que el arquitecto Juan Bautista Sachetti no pudiese construir otro palacio igual, dicen que Felipe V ordenó que le sacaran los ojos, le cortaran los brazos y le cercenaran la lengua. Cuenta la leyenda que una de las cabezas que adorna el frontispicio del Palacio representa a uno de los arquitectos y que algunas noches se oyen voces y ruidos y se mueven muebles en salas cerradas, provocados por él. Pero no solo fueron sus muros los que encerraron hechos paranormales y mágicos. Su entorno guarda alguna que otra leyenda que hace que esos lugares sean considerados como especiales por los que allí pasan.

Y es que, amigos de MAD Experiencias, la historia de Madrid está repleta de cuentos y leyendas que hacen de nuestra ciudad un punto mágico de encuentro.

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